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lunes, marzo 05, 2012

ESTRUCTURA DEL TEXTO EXPOSITIVO


El escritor de un texto expositivo ha de construir en la memoria de quien lee una serie de relaciones de coherencia que posibiliten el enlazamiento de las proposiciones del texto y construir un modelo de su significado. En comparación con la lectura de un texto narrativo, el lector de un discurso expositivo o explicativo, requiere de menos procesos inferenciales, puesto que los factores pragmáticos, en este caso, tienen escasa incidencia en la comprensión textual.

En cuanto a la organización del texto expositivo, es variante; estudios empíricos establecen que las ciencias físicas, las biológicas y las sociales, no siguen los mismos patrones. Es más, debido a que no existe un esquema o patrón similar al de la gramática de los relatos, los textos expositivos pueden combinar libremente las distintas estructuras globales. Lingüísticamente, estos tipos de textos presentan diversos rasgos vinculados con sus propiedades cognitivas y sociales: el predominio del tiempo presente, el empleo de nominalizaciones, de sustantivos abstractos y de oraciones pasivas que hacen énfasis en el producto o proceso más que en el agente (Bocaz y Soto, 2000).

Por otra parte, tal como lo plantea (Fraca, 2003:61) “las marcas lingüísticas estarían manifiestas por el predominio de las oraciones enunciativas, el uso de los verbos en tercera persona, la presentación de las ideas principales mediante verbos en indicativo, el uso de la subjetividad no está autorizado, el registro es formal y el empleo abundante de terminología científica o técnica”.

SUPERESTRUCTURA

La superestructura, de acuerdo con van Dijk y Kintsch (1983), corresponde al “esqueleto” de las partes que conforman un texto y varía según el tipo de texto. La superestructura es la que permite hablar de tipologías discursivas, si bien es cierto que hay algunos que no poseen una superestructura clara. En una definición más restringida, la superestructura conlleva a hablar de géneros.

Las superestructuras son estructuras globales, independientes del contenido, al cual le imponen ciertas limitaciones. Ellas se definen con relación al texto en su conjunto o para determinados fragmentos de éste, determinando el orden o coordinación global de las partes de un texto. La superestructura es una especie de esquema básico al que se adapta un texto.

La superestructura del texto expositivo está constituida por la siguiente secuencia:

1 Introducción: forma clara y precisa de lo que se quiere exponer, y ha de suscitar el interés del lector.

2 Desarrollo: es la parte de la exposición que expone, detalla, amplía la tesis o cuestión planteada en la introducción.

3 Conclusión: resume o enfatiza los principales puntos tratados en la exposición. Otras veces, puede predecir los cambios que pueden ocurrir en el futuro, relativos al tema expuesto.

LA MACROESTRUCTURA

Van Dijk y Kintsch (1983) establecen que la macroestructura, a diferencia de la microestructura (estructuras de oraciones y secuencias de discurso de carácter local), es de nivel más global; se define como un “denominador común” proposicional o conjunto de macroproposiciones que describe una situación o curso de eventos (proposiciones o información conceptual que contienen las oraciones) como un todo, de tal manera que las oraciones o elementos que la constituyen implican acciones, componentes de un episodio general.

La macroestructura, por su condición global, tiene lugar al nivel de la esencia, el tema o la tesis, es decir, es la construcción o arquitectura textual que proporciona coherencia a un texto, que relaciona párrafo con párrafo. Ahora bien, si bien la coherencia puede entenderse como una cualidad abstracta del texto, corresponde, por un lado, al bosquejo o plan global que guía al hablante-escritor en la estructuración de su discurso de acuerdo a la intención o situación comunicativa y, por otro lado, a la interpretación del oyente-lector que otorga algún sentido al contenido textual.

Para producir la macroestructura de un texto, el sujeto ha de orientarse mediante la superestructura, esto es, guiarse por un “esquema formal cognoscitivo” que regule la elaboración de la macroestructura. Para llenar este esquema mental se requiere del conocimiento previo del sujeto, de su representación del mundo, sus experiencias sobre el tema tratado. Los esquemas mentales permiten la aplicación de las macrorreglas de Van Dijk (1992) o macroestrategias de comprensión y producción.

Las macroestrategias de producción son: adjunción, particularización y especificación. La primera consiste en que adjuntan proposiciones con detalles a las proposiciones centrales. La segunda implica la elaboración de ideas parciales a partir de una idea general y, la tercera, la deducción de información del marco de conocimientos. Evidentemente, la función fundamental de las macroestrategias es establecer relaciones entre “proposiciones de nivel más bajo con macroproposiciones de nivel más alto” (Van Dijk, 1990:56). Las macroestrategias deben ser aplicadas de manera recursiva, es decir, una macroproposición puede ser extendida a un conjunto de proposiciones, y éstas, a otros subconjuntos.

De lo anterior se desprende que la macroestructura se organiza jerárquicamente según los diversos niveles de proposiciones y macroproposiciones. Sin embargo, Charolles (1978) considera que la organización de la macroestructura depende del orden de aparición de las macroproposiciones que la conforman. Las relaciones que se establecen entre las proposiciones son: de precedencia (la coherencia del enunciado siguiente se debe a su relación con el precedente); de consecuencia (la coherencia de un enunciado se deriva de un enunciado anterior de acuerdo con una transformación).

Obviamente, para Charolles (1978), las macroproposiciones están relacionadas, más que jerárquicamente, linealmente, mediante una progresión temática macroproposicional, a través de una secuencia o encadenamiento temático entre las macroproposiciones, así como se da una progresión temática entre las oraciones de un párrafo. En definitiva, la macroestructura da cuenta de si un texto es o no es coherente. Un texto tiene coherencia si es posible construir una macroestructura de él.

LA PROGRESIÓN TEMÁTICA: El concepto de progresión temática alude a las diversas maneras de encadenar, interrelacionar, concatenar la información expuesta en las oraciones constituyentes de un texto, con el objeto de expandir el tema del mismo. Se trata de un mecanismo que hace que el contenido informativo de un texto sea dinámico y activo. En un texto el tema avanza, progresa, cuando un sujeto es capaz de establecer o propiciar (si produce un texto) o hallar (si lo lee o decodifica) relaciones “tema-rema”.

Zayas (1994), Sánchez (1993) y Calasamiglia y Tusón (1999), consideran al tema como “la parte del enunciado que contiene una información conocida y el rema es la que contiene la información nueva”. (Sánchez, 1999: 64). Los hilos conductores de un tejido textual o discursivo coherente han de ser el tema y el rema, nociones o informaciones que se distribuirán u organizarán según el orden discursivo o tipología textual en el cual se halla inserto el texto que se produce.

De manera pues, que existen diferentes patrones o tipos de progresión temática. Combettes (1988) plantea los cuatro patrones siguientes: Constante (a un mismo tema se le asignan varios remas), Lineal (a partir de un primer tema, se presenta información nueva o rema que se convierte en el tema siguiente),Derivada (de un tema general se derivan varios subtemas con sus correspondientes remas), Ramificada (el tema o el rema se expanden o ramifican en distintos subtemas).

LA MICROESTRUCTURA

Muchos autores entre los cuales se destacan van Dijk y Kintsch (1983), Calsamiglia y Tusón (1999), Aguillón y Palencia (2004) y Marín y Morales (2004) definen la microestructura como los elementos locales y superficiales que hacen que un texto sea cohesivo y coherente. Su diferencia con las macroestructuras radica en que éstas son de carácter global y están inclinadas a describir situaciones, acciones o cursos de eventos como un todo, los cuales están relacionados con los significados presentes en el texto.

Otras definiciones de microestructura apuntan hacia la estructura que forma parte de las oraciones y párrafos que integran un texto que a través de mecanismos de cohesión (sustitución, elipsis, deixis textual, proformas lexicales y gramaticales) establecen las relaciones intratextuales y se convierten en una especie de guía para que el lector pueda inferir los significados presentes en un texto. Además de ayudar a mantener la progresión temática de éste, mediante mecanismos que son capaces de conformar el tópico del discurso.

Estos mecanismos denominados “mecanismos de cohesión”, según Gregorio y Rébola (1996), citado por Benítez (2005:78), que operan en el nivel estructural de superficie, incluyen una serie de fenómenos léxico-gramaticales dentro de los cuales se incluyen las proformas. Es importante destacar, que en la presente investigación, debido a la gran variedad de mecanismos de cohesión que integran el nivel microestructural, se han considerado las proformas gramaticales, atendiendo al uso y la importante función que cumplen dentro de la conformación y organización de la macroestructura y superestructura de un texto.

http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S0459-12832008000200007&script=sci_arttext